Reserva SP-06-SUR

RESERVA SP-06-SUR
Imagen tomada con permiso de Pixabay.com

—Abuelo, ayer tuve el sueño más bonito de toda mi vida. La playa había desaparecido y en lugar de agua había un pueblo fantástico, como de otro mundo. Tenía preciosos edificios de piedra, casitas de cuento y hasta estatuas fuera de los virtumuseos. Luego, cuando miré alrededor, me di cuenta de que la tierra no estaba agrietada como siempre, sino cubierta por millones de cabellos verdosos con broches de colores; era como un colchón gigante que desprendía un maravilloso olor dulce cuando la brisa lo rozaba. También vi columnas que no sujetaban nada, de un material rugoso, adornadas por arriba con miles de hojitas de papel que parecían vivas porque bailaban al son del viento; de ellas salía una extraña música, sin ritmo pero bonita, como si unos duendecillos diminutos silbaran alegres desde lo más alto. Además, el aire se podía respirar sin biomáscara y en el cielo no había ni rastro de la gran nube gris, sino una lámpara redonda y amarilla que lo alumbraba todo —Su rostro risueño se encendió aún más—. ¿Sabes? ¡Daba un calorcito muy apetecible!
—¿En serio? —respondió a su nieta— ¡Qué sueño más bonito! —Julio dibujó entre sus arrugas una cándida sonrisa, besó la mejilla de su nieta y, con un ademán cariñoso, señaló hacia un largo pasillo—. Anda, ahora vete a la ludoteca-net; es la hora de tu sesión de termoxigenación.
Después entrelazó su mano a la de su esposa, tumbada junto a una máquina que bombeaba rítmicamente un fluido granate y viscoso. Elevó su mirada al infinito de una pared blanca y le dijo:
—¿Recuerdas que tu madre puso el habitáculo patas arriba hace un par de días? Pues lo que buscaba lo encontró Sarita.
—¿Y se puede saber de qué se trata?
—Creo que la niña, en lugar de su cápsula de sueños, se tomó la que perdió su «bisa», la de sus recuerdos.
 

Concurso de historias sobre el cambio climático de #Zenda e #Iberdrola con motivo de la cumbre #COP25

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