Mi pareja idónea

Sonia no me ignora como los demás. Debe ser el amor.

Ella vivía triste y frustrada; se sintió atrapada entre las paredes de su mundo sombrío hasta que nos conocimos.

Imagen via Pixabay
Ahora es feliz: Salimos a bailar, paseamos de la mano, reímos, cantamos, nos besamos en el parque... Mientras lo hacemos, todos la miran entre el asombro y la condescendencia; algunos incluso se plantean si no tendría que estar internada en un psiquiátrico. Ella no percibe cómo la observan, es ciega. A mí no me importa que lo sea: yo tampoco soy perfecto. Lo cierto es que aún no le he confesado que soy El Hombre Invisible.


 

Comentarios

  1. Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares

Concursos literarios